Porque los clásicos nunca mueren: Tenkû no Escaflowne

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Trailer| Fantasía, aventuras, mecha, romance| Sunrise | Año 1996 | 26 episodios | ★★★1/2|

Sinopsis: Hitomi Kanzaki es una chica normal con ciertas habilidades para predecir el futuro. Estudiante de secundaria y miembro del equipo de atletismo, de cuyo capitán anda además enamoriscada, pronto descubre que su objetivo amoroso se marcha a vivir al extranjero. Animada por su mejor amiga, decide confesarle sus sentimientos de una manera bastante particular: en la pista deportiva. Pero mientras Hitomi corre hacia él, una columna de luz baja repentinamente del cielo con un  muchacho acompañado de un dragón espeluznante. A partir de entonces, la vida de Hitomi dará un giro inesperado que la conducirá a una misteriosa tierra llamada Gaea.

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OPINIÓN PERSONAL

Aprovechando que Selecta Vision va a editar en BluRay Tenkû no Escaflowne, que fue además la primera obra que publicaron en España en formato VHS (qué tiempos analógicos aquellos), hoy en las Treintañeras hemos decidido recuperar esta obra clasica del anime de los 90. La ocasión lo merece, además se trata de una serie que, a pesar de que ha permanecido en cierta forma eclipsada por otros monstruos de la época como Cowboy Bebop o Shôjo Kakumei Utena, contribuyó sin duda a la metamorfosis de la demografía shôjo, y arriesgó lo suficiente como para atreverse a inyectarle con rotundidad fundamentos del universo shônen. Tenkû no Escaflowne surgió como un híbrido sorprendente y a la vez asequible que gustó bastante, aunque no resultara del todo revolucionario.

Se ha escrito muchísimo sobre este anime (y lo que te rondaré, morena), se pueden encontrar cientos de reseñas de Tenkû no Escaflowne. A patadas. Y no es para menos, ya que es una obra importante. Pero pocas veces os encontraréis con una escrita por alguien que tuvo la oportunidad de verla completa en su momento, revisarla de tanto en tanto, y volver de nuevo a ella 22 años después de su nacimiento. Aquí tenéis esa reseña. Porque con el transcurrir del tiempo, las obras se valoran de otra manera. La perspectiva muta porque las personas cambiamos, y nuestras prioridades y gustos varían también. Y Tenkû no Escaflowne no es para mí ahora lo que fue hace dos décadas. Sorprendentemente, ha ganado bastante, como se suele decir de los buenos vinos.

¡Cómo le gusta correr a esta chica! Sí, ella es Hitomi Kanzaki, y estos gifs muestran el momento en el que choca literalmente con el otro protagonista de la serie, Van Fanel. Ambos son los pilares en los que asienta todo el anime. Y ambos cumplen con los requisitos que todo personaje principal de shôjo o shônen debe poseer. Casi a rajatabla, y digo casi porque son esas alteraciones las que hacen de Tenkû no Escaflowne una obra difícil de clasificar. ¿Es fantasía? ¿Es ciencia-ficción? ¿Es shôjo? ¿Es shônen? ¿Es drama? ¿Es una serie de acción? ¿O más bien de aventuras? El romance juega un papel importante, así como también la faceta psicológica. Tenkû no Escaflowne o La visión de Escaflowne es todo lo anteriormente mencionado y mucho más. Un proyecto ambicioso que buscaba reconciliar géneros y demografías sin perder de vista la comercialidad.

Para un espectador actual no ofrece nada del otro jueves, de hecho las premisas desde las que partía ya en su momento tampoco eran especialmente novedosas. Su originalidad no radica(ba) en su planteamiento o trama, ni en el tipo de personajes o en sus diseños. Tenkû no Escaflowne posee ingredientes muy reconocibles por el otaco promedio, y no lo sorprenderá. Se trata de un desfile bien ordenado de clichés, pero que tienen la enorme virtud de entretener de verdad. Este anime plantó la semilla de muchos de los recursos que actualmente damos por hechos, con discreción y compostura. Porque sus innovaciones podrían ser recatadas, pero su legado continúa presente en la actualidad.

¿Fue todo solo un sueño? ¿O una visión?

De esta manera empieza cada uno de los capítulos de Tenkû no Escaflowne, con Hitomi preguntándose a sí misma sobre la naturaleza de sus experiencias. Y es que las visiones son fundamentales en la serie. Junto a estos interrogantes, que encabezan el repaso de los eventos que han acaecido, aparece también una carta del tarot italiano. Estos naipes, si se tienen unas mínimas nociones sobre su interpretación adivinatoria, resultan ser pequeñas pistas sobre lo que va a acontecer en el episodio. Hitomi, a pesar de que parece no destacar por nada en especial, está destinada a vivir una gran aventura. Y como casi siempre ocurre en el mundo japonés, su destino es parte de una “herencia familiar”, aunque ella es la única responsable de estar a la altura de las circunstancias. No obstante, esta chicuela no se enfrentará desnuda a su fortuna, ya que posee ciertas habilidades psíquicas que le permiten atisbar chispas del futuro mediante sueños, visiones, usando las cartas del tarot o el colgante de la buena suerte de su abuela. En su vida cotidiana aconseja a sus compañeras de clase en sus asuntos sentimentales, pero en Gaea sus capacidades extrasensoriales adquieren dimensiones trascendentales.

Hitomi va a parar a un mundo completamente extraño y salvaje, Gaea, el cual parece encontrarse en una dimensión diferente, aunque la Tierra y la Luna son visibles desde él. Muy cercanas y, a la vez, inalcanzables. Sin embargo, Hitomi no aterriza allí en buen momento. Van Fanel, el chico contra el que se estrella, es el heredero al trono de Fanelia, y justo se halla en plena Caza del Dragón. Un rito que lo legitima como verdadero rey de su país, y a la vez lo provee de la pieza (energist) que le permitirá utilizar el guymelef Escaflowne, que solo el soberano de la nación puede pilotar. Como imaginaréis, Escaflowne es una máquina de guerra única y especial, no es como los demás guymelefs, se trata de un artefacto antiquísimo creado y ensamblado por el legendario clan Yspano. Y exige un contrato de sangre con su dueño.

Como toda buena obra con ramalazos de fantasía épica (y muy épica, he de decir), el universo construido es bastante complejo, repleto de personajes que van y vienen como en un carrusel, pero que dejan su impronta en la historia. Y esa misma historia evoluciona y se ramifica de forma súbita (aunque predecible), con vueltas de tuerca que abusan un poquillo del deus ex machina, pero que aun así articulan perfectamente el argumento. Los villanos son muy villanos, y los buenos son muy humanos. Eso al principio, conforme el anime se desarrolla los personajes van creciendo y despojándose de sus máscaras. Pero la propuesta profundamente maniqueísta de Tenkû no Escaflowne es clara: el Imperio de Zaibach tiene el empeño de llevar a cabo una Guerra Santa para finalizar así todas las guerras. El fin justifica los medios.

Su primer objetivo, Fanelia y Van. El emperador Dornkirk está empeñado en lograr su futuro ideal, y para ello ha construido una máquina, el Predictor del Destino, que escudriña el futuro y todas sus infinitas variables para modificarlas. Pero las habilidades de Hitomi son una anomalía que interfieren con su funcionamiento, incluso son capaces de modificar los destinos establecidos por el artificio.  Por no decir, además, que Van junto a Escaflowne son un rival militar formidable que guarda importantes secretos. Esta pareja tendrá el destino de Gaea en sus manos.

Y de eso va todo un poco, en resumen: voluntad vs. destino. Una voluntad además domesticada a través de las emociones, no la razón; y todos los problemas (y no pocos) que ellas generan. ¿Es posible un libre albedrío así? Tenkû no Escaflowne ofrece sus propias respuestas, que pueden gustar más o menos. Pero las da. En mi opinión un poquillo pasaditas de New Age, pero admitimos barco.

Tenkû no Escaflowne nos obsequia no solo con una pugna militar y política, llena de intrigas palaciegas, confidencias de alcoba y tragedias familiares, sino también con una epopeya espiritual de tintes apocalípticos. Tan grandilocuente y excesiva como solo pueden hacerla los japoneses. Su misterio y suspense nos conducen hasta el mismísimo mito de la Atlántida. Ahí queda eso. La geografía de Gaea es variada: el ducado de Freid, el reino de Asturia, el reino de Fanelia, los principados de Basram y Cesario, el Imperio de Zaibach, el ignoto continente de Asguld… Y la diversidad cultural también se halla bien trabajada: sudeste asiático, América precolombina, Centroeuropa, mucho steampunk, Blade Runner, Star Wars y El Mago de Oz. Sus habitantes no van a la zaga: espectros, criaturas semihumanas, dragones, etc. La serie nos invita a disfrutar de un tapiz intrincado en el que las vidas de todos los personajes se encuentran entretejidas por un Destino que, como se verá, no es inamovible. Para bien o para mal.

Y ese es, precisamente, uno de los puntos fuertes de La visión de Escaflowne: sus personajes. Algunos son excelentes, otros dan auténtica penita. Pero los buenos son canelita en rama, palabrita del niño Jesús. Hitomi Kanzaki es sorprendentemente dinámica y activa (a pesar de los desmayos, aunque son comprensibles), una doncella en apuros que también salva el culo a los demás; y con una gran capacidad de entender lo que la rodea a distintos niveles. Van Fanel es el arquetipo del héroe shônen, rebelde, honesto y con mucho talento, pero todavía un diamante por pulir. Dryden, un Han Solo de la vida con un toque intelectual irresistible; Merle, desconfiada, traviesa e impertinente como la gatita que es, tiene buen corazón (aunque se pegue tres cuartas partes de la serie gritando “¡Van samaaaaa!”). Y la princesa Millerna, que quizá sea la que más me guste por su evolución: una futura reina que en realidad quiere ser médico. Allen Schezar, sin embargo, no me terminó nunca de convencer, ni antes ni ahora. Los caballeros guapetones e invencibles de infancia triste siempre me han irritado bastante.

Los villanos, por otro lado, son de libro: Dilandau es el clásico psicópata perturbado con pasado; y Folken, el malvado melancólico y trágico, gran estratega y de espíritu fatalista. La búsqueda de redención y el anhelo por liberarse de sus demonios, deseando paz y absolución, son la tónica en los antagonistas principales. Y hasta algunos de sus secundarios son perfilados con mimo y cierta nitidez.

Entre traiciones, batallas y demás maniobras militares, por supuesto, hay lugar para el amor. Y Tenkû no Escaflowne plasma muy bien los lógicos vaivenes sentimentales de una adolescente corriente, que todavía está aprendiendo a conocerse a sí misma. Y existe, además, una ligera crítica al flechazo amoroso, al encaprichamiento; haciendo hincapié en el que crece a partir de la amistad y el día a día. Haciendo honor a ese suave aroma culebronesco que exhala, La visión de Escaflowne juguetea con los corazones de algunos personajes, formando los consabidos triángulos amorosos que no pueden faltar en ningún shôjo. Y como en todo shôjo también, el trillado mensaje de “el amor todo lo puede” brilla cegador en la serie… aunque de una forma un tanto peculiar, que sigue encantándome después de tanto tiempo.

¿Se encuentra el arte a la altura de tamaño Cantar de gesta? Pues como fan irredenta del anime analógico, Tenkû no Escaflowne, a pesar de que hace alguna que otra concesión a una informática primigenia, me parece maravilloso en el aspecto visual y técnico. No hay nada más cálido y con texturas más orgánicas que la animación tradicional. Los diseños en general son todos muy 90’s, qué le vamos a hacer (son hijos de su época), pero no resultan demasiado molestos en conjunto. Quizá esas narices superlativas todavía sigan chirriando, pero nada que unos cuantos capítulos no ayuden a la costumbre. Y es genial disfrutar de una heroína que no vaya pisoteándose la peluca, por cierto.

Tenkû no Escaflowne fue un proyecto en el que confluyeron grandes profesionales del gremio como Shinichiro Watanabe, Shoji Kawamori, Kazuki Akane, Nobuteru Yuki o Yutaka Maseba. Nunca suelo hablar de los seiyû, pero este anime se permitió el lujo de contratar a Tomokazu Seki, Shinichiro Miki, Jôji Nakata o Maaya Sakamoto. Casi . De hecho, el tema de apertura, Yakusoku wo Iranai,  lo canta Sakamoto con su preciosa voz de ángel. Y es que la música de La visión de Escaflowne merece mención aparte, es magnífica. Yôko Kanno está detrás de ella, así que no añadiré nada más, salvo que se disfruta de principio a fin.

Y con semejante equipazo, ¿por qué no le he puesto cinco estrellitas? Pues porque este anime dista bastante de ser perfecto, por mucho que lo adore. A partir del capítulo 19 aproximadamente las cosas comienzan a desmadrarse, se precipitan de tal forma que llega a perder coherencia interna. Y si consigue mantenerse (en la cuerda floja, pero se mantiene) es porque el episodio final es impecable. ¿Tuvo algo que ver en esta aceleración el que recortaran de 39 capítulos planeados a 26? Es posible, aunque probablemente también influyeran factores que no sabemos. Lo que sí conocemos son los resultados, y esa última parte de Tenkû no Escaflowne que rodó cuesta abajo sin frenos impidió que tuviéramos entre manos ahora una obra maestra. Y nos tenemos que conformar con un buen anime sin más.

En general, Tenkû no Escaflowne ha aguantado decentemente el paso del tiempo. Tiene un ritmo estupendo, los capítulos pasan como en un suspiro, con rapidez y mucha agilidad. Es una serie que continúa entreteniendo un montón. No pierde el tiempo en prolegómenos, y la acción se desarrolla sin pausa, como todo anime de aventuras debería hacer. Se trata de una de esas obras que cualquier otaco que se precie tendría que ver al menos una vez, pues posee las moléculas esenciales para engendrar la vida animesca, amiguitos. Para todos los públicos. Y si ya has tenido el placer de degustarla en algún momento, con la temporada estival que se avecina tan paupérrima, un revisionado no podría considerarse una pérdida de tiempo. Ni mucho menos. La visión de Escaflowne, a pesar de sus defectos, resulta entrañable; y todavía logra divertir y emocionar en el s. XXI. Yo no la dejaría pasar.

P.D.: Olvidaos de la película. Es apestosa.

SHO-SHIKIBU

20 comentarios sobre “Porque los clásicos nunca mueren: Tenkû no Escaflowne

  1. Estoy muy de acuerdo en todo lo que dices, a mí me impactó mucho cuando llego a España y se convirtió en una de mis series más queridas.
    Sin embargo la película me dejó muy chafado, la historia era atropellada y la verdad es que resultaba bastante innecesaria.

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    1. ¡Muy buenas, Chechu! :3
      La visión de Escaflowne es entrañable, tienes toda la razón. Una serie de esas que se recuerdan con cariño a pesar de sus defectos ❤
      La película es espantosa, si se decide ver después de la serie la sensación es tanto de sorpresa como tristeza ¿¡qué narices han hecho con los personajes y la historia!? Lamentable 😦
      ¡Gracias por comentar, Chechu, nos leemos! 😀

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  2. He visto la pelicula que si me gustó, pero la serie la tengo pendiente y eso que la tengo comprada y en VO pero que nunca llega el momento de verla. Es la única que me quedaría por ver de las grandes de los 90′.
    Leeer tu reseña, me ha dado ganas de ponerme con ella.

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  3. Qué buena onda! Justo hace un par de semanas subí la letra (aún no traducida, todavía me faltan unos años para eso xD) del ending. ❤

    Nunca terminé de verla porque soy un desquiciado, jajaja. Es una de las tantas pendientes que me quedaron de aquella época. Debería ponerme en campaña.

    Excelente nota!

    Saludos! 🙂

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  4. Hola Sho, ¡bienvenida, tanto tiempo! 🙂 no puedo decir nada que no hayas dicho ya en este pedazo de entrada que has escrito (nunca me voy a cansar de hablar/escribir lo mucho que me gusta leerte, nunca) Coincido en cada punto, sin exagerar. La volví a ver hace poquito tiempo, por supuesto la entendí mucho mejor y me quedo todo más claro que la primera vez. Me encantó comprobar que ha envejecido bien y con dignidad. Y no puedo dejar de destacar lo maravilloso que me pareció que la protagonista no fuera una Mary Su.
    Con esas bases, no comprendo porque en pleno siglo XXI optan por presentar protagonistas como “damiselas en peligro” Lo lógico es que se hubiese seguido el camino trazado por Hitomi, así como el de muchas otras que la memoria no me estaría refrescando en estos momentos.
    Y con respecto a la animación, también prefiero lo analógico, y doy fe que una se acostumbra a esas narices jajaja. Por otro lado la banda sonora siempre quedó en mi cabeza, aún cuando la primera vez que vi este anime fue hace más de 10 años cof cof. Un abrazo enorme para ti, Magrat y Pau 🙂 Y muchas gracias por escribir sobre este anime.

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    1. ¡Muy requetebuenas, Coremi! 😀

      ¿Qué más puedo añadir a lo que ya comentas? La visión de Escaflowne es un anime tiernecito, divertido y que despierta muchos feelings, tanto la primera vez que se ve como por la nostalgia que despierta si se revisiona años más tarde ❤ Un clasicazo con sus virtudes y defectos, pero siempre eso, un clásico 🙂

      Me alegra que hayas disfrutado de la reseña, ¡¡un besazo, Coremi!!

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  5. La cosa de este anime es que recuerdo que fue uno de los primeros que vi que no termino “bien” y eso hace que aun siendo adulto y habiendo visto cientos de animes que terminan peor, soy incapaz de recordarlo sin cierta “tristeza”. Me sorprende muchísimo que Slelecta vea viable el traer este “shojo” y no otros más populares como marmalade boy (sigo sin entender como un anime que lo fue TODO durante la epoca final de los noventa, no tenga formato domestico desde el VHS. No hace mucho me termine pillando la edicion de lujo en DVD muy cuidada que sacaron donde te incluían las cartas del tarot que usaba Hitomi, una joya que tengo en mi estantería la verdad.
    Gracias por seguir publicando chicas! el analisis ha sido genial ^^
    PD: especial mención a lo de que la película apesta, madre de mi vida que cosa más mala y atropellada de proyecto. Todos esperábamos una continuación del anime y cuando me encontré con una visión más shonnen del mismo fue como…. en fin XD

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    1. ¡Muy bienas, Alex! 😀

      Oh, dios mío, Marmalade Boy, la ponían en la 2 a las seis y media de la tarde, ¡lo recuerdo perfectamente! xDDDD Un shôjazo noventero de los que hacen época, sí señor ❤

      La verdad es que lo de la película de Tenkû no Escaflowne no tiene perdón, es una cosa tan ortopédica y fuera de sintonía con lo que es la serie… buf.

      ¡Un abrazote, nos seguimos leyendo! 🙂

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  6. Cuando llego por estos lares yo era un adolescente en camino a ser otaku el poco anime que llegaba a la tv abierta mostraba estas visiones binarias del shonnen y el shojo a pesar de la diversidad de identidades de genero que nos dio sailor moon 😛 yo disfrute series mas como Magic knight rayearth y Escaflowne muchas de las idealizaciones del shojo de lo que era ser princesa magica o guerrera fueron cambiados por estos animes y a mi me hacian mas que feliz, no es que fueran perfectos, pero personajes como Hikaru y Hitomi me hacian el día.

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    1. ¡Aloha, Delirium! 😀

      ¡Cuánta razón tienes! En los 90 empezaron a surgir personajes que rompían con estereotipos y roles, se arriesgó mucho más de lo que se podría esperar. Estoy pensando que este tema daría para una entrada completa analizando la evolución de las identidades de género en el mundo de la animación japonesa… ¡no descarto algo así en el futuro!

      ¡Un abrazo enorme, nos seguimos leyendo! 😀

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  7. Vi hace muchos años un episodio suelto de Escaflowne, como no entendí nada decidí dejarlo. Pero ahora con tu reseña me entro curiosidad, además 26 episodios no son muchos. Y con la pelicula puedo hacer lo mismo que con la segunda temporada de Psycho Pass, negar su existencia hasta el fin de los tiempos. ¡Saludos!
    P.D. Me alegra volver a leerte, extrañaba tus post 🙂

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  8. A LA LISTA. Últimamente tengo una norma: veo un anime actual y uno de la lista de pendientes clásicos. Pues se suma a esa lista. Ya llevo vistas cosillas como Tengen Toppa Gurren Laggan o Evangelion, o ahora últimamente Full Metal Panic! en los dos últimos años, y esto veo que va por la línea. Aventuras, mechas, algo de romance, buena animación y algo de fantasía. Gracias por esta entrada 🙂

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    1. ¡Buenas, Mangrii!

      Si buscas un anime entretenido y bien estructurado, creo que disfrutarás enormemente La Visión de Escaflowne :3 Para el veranito no se me ocurre una serie mejor para pasar las primeras horas de la noche.
      ¡Ya contarás qué te ha parecido!
      ¡Gracias a ti por el comentario, nos leemos! 😀

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  9. ¡Gran regreso, Sho! Una recomendación que me viene de perlas porque tenía un conceptro de este anime bastante distinto y no lo tuve nunca en cuenta para verlo. Pensaba que era un mecha normalito noventero con sus grandes narices y no me llamaba para nada la atención, sobre todo comparado con otros animes que ya son institución de esa década y que sigo sin ver. Va siendo hora de que sea una otaco medianamente decente.

    Con tanto anime de temporada como protagonista es nuestros blogs, llega a ser hasta refrescante ver en los gifs una manera totalmente distinta de concebir las series animadas tal y como eran en ese entonces. Sin lolis, ni tsunderismos ni esta proliferación del género escolar, entre tantas otras cosas que son moneda corriente.

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    1. ¡ Requetebuenas, Faelyan!

      Es que con Escaflowne las apariencias engañan, y como se trata de un híbrido algo particular, puede obviarse con facilidad. Es una serie que no dejaría pasar por alto, porque como bien comentas, es un soplo de aire fresco entre la pesadez repetitiva de los animes actuales. Hay excepciones, qué duda cabe, pero en general son más de lo mismo una y otra vez :/

      ¡Nos leemos, Faelyan, gracias por comentar! ❤

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  10. Que recuerdos me trae este anime. Era mi favorito en mi época adolescente y le tengo mucho cariño. Y era una mega fangirl de Van Fanel… XD Oye no sabía que iban a sacarlo en Blu-ray (que desconectada estoy…), quizás me lo compre.
    Besos :3

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