Los profesores y alumnos de Asumiko Nakamura

Asumiko Nakamura es una de mis mangaka favoritas actuales, adoro tanto su arte como el tipo de historias que narra. Es una autora bastante particular, por lo que puede presumir tanto de fans acérrimos como detractores tenaces. No deja indiferente, sus obras gustan o no gustan; y tampoco se corta un pelo a la hora de ser explícita, incluso truculenta. Según el tipo de historia que narre, Nakamura puede llegar a ser realmente descarnada, es su marca de agua, de ahí que resulte un pelín indigesta a cierto sector del público. No obstante, las pequeñas reseñas de hoy están dedicadas a su faceta más amable, aunque en algunos instantes concretos también brille su especial amor por lo feroz.

En España estamos siendo afortunados, pues las editoriales Milky Way y Tomodomo se están haciendo cargo de traer, china chana, los mangas más interesantes de esta creadora. Personalmente, me siento muy agradecida ya que son escasas las oportunidades en las que puedo disfrutar de la obra en español de un mangaka que admire. Es toda una suerte que hayan fijado sus ojos en Nakamura, y espero que las ventas estén siendo lo bastante buenas como para que sigan apostando por autores que se alejen un poquito de lo convencional. Existen grandes clásicos fuera del mainstream contemporáneo que merecen su espacio también. Es una lástima que con Natsume Ono no pudiera ser así, al menos por estos lares.

 

Pero como antes se comentaba, la entrada de hoy está dedicada a dos obras de Nakamura en las que no muestra (demasiado) su afilada sonrisa felina. Se trata de Sorano y Hara (2009-2011) y Antiguos alumnos (2012-2013), ambos tebeos publicados por Tomodomo, y que pueden considerarse spin-offs del celebérrimo manga En la misma clase (2006-2009), cuya reseña Manga vs. Anime podéis leer aquí.

Y como sucede con toda secuela, surgen las habituales preguntas: ¿es necesario haber leído En la misma clase antes de ojear Sorano y Hara? ¿Se recomienda echarle un vistazo para entender mejor Antiguos alumnos? En el caso de Sorano y Hara no es imprescindible, aunque sí aconsejable; con Antiguos alumnos la respuesta es un rotundo , es necesario conocer previamente tanto En la misma clase como Sorano y Hara. Las obras que se van a reseñar son dos mangas con todo el sabor de Nakamura y que mantienen ese aroma primaveral de la obra raíz. El arte, ya os adelanto, tiene todo lo maravilloso de su estilo, que a ratos recuerda a Aubrey Beardsley, y en otros deslumbra por su manierismo superlativo y prolija simplicidad. Inolvidable. Veamos lo que nos depara cada uno de ellos.

Sorano y Hara (entre el cielo y el suelo)

 

| Yaoi, drama, romance| Tomo único | Año: 2009-2011 | Ediciones Tomodomo | ★★★1/2 |

Sorano y Hara nos devuelve a ese entorno escolar idealizado en el que Nakamura nos sumergió de la mano de dos de sus alumnos, Rihito Sajô y Hikaru Kusakabe, pero esta vez centrándose en el profesor Manabu Hara. Muchos de los lectores nos encariñamos con este secundario, que vivió en silencio su amor imposible hacia Rihito, e incluso alentó una miqueta a Kusakabe, a pesar de estar tirando piedras a su propio tejado. Sin embargo, Hara siempre fue consciente de su posición como docente y la diferencia de edad, por lo que jamás osó realizar ningún avance. Simplemente vio alejarse, poco a poco, a su amor, sin permitirse hacer nada. Un personaje que con su honestidad y delicada ironía nos sorprendió para bien. ¿No merecía un poco de felicidad este profesor solitario y su profundo sentido del honor? Eso es lo que la mangaka quiso regalarle mediante Sorano y Hara y, por ende, a los que simpatizamos con él.

La historia principal arranca con un Manabu Hara padeciendo los dolores de la separación y el amor no correspondido. En silencio, en secreto. Decir adiós a Rihito Sajô no está resultando nada sencillo, así que tras tres años de ausencia, decide regresar por los bares de ambiente que antes frecuentaba. Para cambiar de aires, para olvidar un rato su pena. Pero una sombra lo persigue implacable. Incluso cuando impulsivamente se lía con un desconocido, lo elige porque lleva gafas como Sajô. Mortificado por su propio patetismo, deja tirado a su ligue sin dar explicaciones. Lo que parece una anécdota aislada destinada al olvido, brota con gran alegría delante de sus narices el lunes por la mañana, cuando va al instituto a trabajar: la persona con la que estuvo dándose el lote resulta ser un alumno suyo de primer curso. Y lo ha reconocido. Y le habla. Y encima parece que está interesado en él. Hara, lógicamente, ve todos los potenciales (y muy graves) problemas que un descuido de sábado por la noche le puede acarrear, sin embargo Aoto Sorano ha llegado para quedarse y revolucionarlo todo.

 

Sorano y Hara está compuesto por seis capítulos, 2 episodios especiales y un capítulo final. No todos están dedicados a él y sus circunstancias, sino que Nakamura sobrevuela también por la vida de compañeros y amigos que forman parte de su círculo. Conocemos así a un profesor Hara en su juventud a través de la mirada de otros, mediante pequeños flashbacks. Cómo afrontó su homosexualidad en una sociedad que no lo acepta, sus viejos amores y los nuevos, que tejen el tapiz de su personalidad y las decisiones que toma. No es fácil ser Manabu Hara, y menos con alguien como Aoto Sorano cerca, que lo pone a prueba en todos los aspectos. Es el clásico combate entre cerebro y corazón, que el jovencito Sorano exacerbará.

Es muy bonito ver crecer los sentimientos de ambos, sus vaivenes y sorpresas. Dos personalidades muy dispares pero que se complementan a la perfección. Sorano es radiante en su espontaneidad y certero en su análisis de las situaciones; no duda en actuar y crear las oportunidades, vive su sexualidad de una manera más natural, iluminando el camino de Hara. A su vez, Manabu es el espíritu de sacrificio encarnado, la moderación y la voz de la experiencia; también lo domina la inseguridad y, en cierta forma, ya se ha resignado a no ser correspondido en el amor. No obstante, los dos tienen en común una enorme generosidad, y a pesar de haber sufrido experiencias negativas en el pasado, son capaces de sobreponerse y superar la amargura apoyándose el uno al otro.

hara4Los personajes que desfilan, entre ellos Sajô y Kusakabe también, son usados por Nakamura con habilidad para crear una vaporosa muselina de sentimientos y emociones. De esa forma conseguimos entrever la sutileza de sus psicologías, las motivaciones de sus acciones. Debo reconocer que no todos ellos me han gustado, la pareja conformada por Hibiki Sano y el profesor Satoshi Arisaka me parece realmente turbia, pero a Nakamura siempre le ha encantado introducir elementos perturbadores en sus historias. De todas formas, Arisaka representa precisamente el rostro menos simpático: la intolerancia, la violencia, el abuso, el castigo social. También las decisiones equivocadas, la opresión y el deseo de libertad. Y que nunca es demasiado tarde, a pesar de todo.

Asumiko Nakamura abre el panorama en Sorano y Hara y esboza un retrato de lo que es ser gay en una sociedad hostil y tradicional como la japonesa. No deja de ser un tebeo yaoi, que conste, pero la mangaka no olvida en ningún momento el contexto. Sorano y Hara no es solo un tebeo para nutrir ese apetito casi bulímico por el romance (y el sexo) de las fujoshi, sino que ofrece algo más. No hay denuncia social per se, sin embargo en sus sencillas historias de amor sublimado Nakamura no omite lo feo que puede llegar a ser el mundo también. Sorano y Hara es un manga esponjoso y fresco, muy agradable, y con una candidez especial que no oculta su leve poso de melancolía. Una preciosa anomalía dentro de la obra de Nakamura

Antiguos alumnos

 

| Yaoi, romance, slice of life | 2 tomos | Año: 2012-2013 | Ediciones Tomodomo | ★★★☆☆|

Antiguos alumnos es una continuación, no solo de los avatares de Sajô y Kusakabe, sino de personajes secundarios que participaron en Sorano y Hara como Arisaka, Hibiki Sano, el entrañable Komatsu, que protagoniza una de las historias más bizarras de la compilación, y mis queridos Aoto y Manabu. También aparecen nuevos, como Kinosaki o el bicharraco de Ryûichi Motohashi. Los años pasan, la vida cambia con rapidez, la gente va y viene, y el pasado regresa para sanar o para asegurarse de que todo continúe igual de indescifrable.

Antiguos alumnos es un yaoi puro en el sentido estricto de la palabra. Se enfoca principalmente en las relaciones amorosas y sexuales de sus protagonistas, con un nivel de expresión más categórico que en En la misma clase o Sorano y Hara. Es un cómic más maduro y realista, todos los personajes son ya adultos, y aunque aún pervive esa inocencia luminosa del tebeo raíz, Nakamura enseña más a menudo sus elegantes garras. Pero, como es usual también en esta mangaka, el trabajo que realiza con los perfiles psicológicos es un verdadero encaje de bolillos: minucioso, preciso, exquisito. ¡Nadie escapa a la crueldad de Nakamura! Ni siquiera el frágil Sajô, con esa personalidad tan deliciosamente exagerada de uke, puede huir de sus requerimientos sádicos. Y debo reconocer, además, que Sajô es un personaje la mar de torturable.

 

Las historias que se van desgranando son distintas entre sí; la obra transmite la sensación de un mosaico, donde cada tesela es única y diferente, pero que en conjunto ofrece una visión unificada. Quizá los cuentos que menos me han interesado hayan sido, curiosamente, los de Sajô y Kusakabe. Se me han ido haciendo tediosos, con toda probabilidad por su decepcionante insipidez y redundancia. El profesor Arisaka, por otro lado, sin el pesado de Hibiki merodeando, ha contribuido con lo mejor de Antiguos alumnos. Junto a la insólita aventura de Komatsu, por supuesto. Las consecuencias de su doble vida años atrás son plasmadas por Nakamura con mucho acierto, haciendo hincapié en un profundo sentimiento de culpabilidad por ser como es. Un sentimiento que comparte, por cierto, con Sajô. Arisaka y Sajô a veces parecen la misma persona, aunque en distintos momentos temporales. Tienen bastantes cosas en común.

Me ha encantado poder ver a Sorano crecidito y a Hara enfrentándose a un enorme dilema vital y familiar, pero en general este Antiguos alumnos no ha dejado de parecerme una curiosidad sin más. He disfrutado con la lectura, porque reencontrarme con los personajes siempre va a ser un placer, pero se trata de un cómic algo irregular. Con algunos momentos excelentes, intimistas y de gran intensidad; y otros… otros bastante del montón. Destacar la inclusión de pesonajes femeninos que, a pesar de que casi no rebasan el rango de mero accesorio, su participación aporta elementos más significativos de lo esperado.

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Personalmente, me quedo con Sorano y Hara. La historia taladró mi kokoro con su ternura, y no resulta tan desmadejada como los cuentos de Antiguos alumnos, donde Nakamura se dispersa más. Asimismo, debo admitir que Antiguos alumnos es bastante más variado, y trabaja temáticas ya habituales en las obras de esta autora, que en Sorano y Hara apenas se rozan. Es mucho más crudo, el sexo tiene bastante presencia, así como también un slice of life de corte más tradicional.

Como remate final, añadir que Asumiko Nakamura comenzó este pasado febrero de 2018 un nuevo manga donde retoma las vidas de Rihito y Hikaru. Una nueva… ¿secuela? con el nombre de blanc (ブラン). Está siendo serializada en Opera, por supuesto. ¿Llegará a España en algún momento? Yo confío plenamente en Tomodomo y su buen hacer. ¿Habéis leído este par de mangas? ¿Qué os han parecido? ¿Os gusta Asumiko Nakamura? ¿Soléis leer yaoi? Si queréis contarnos algo al respecto, no dudéis en dejar vuestras impresiones en los comentarios. ¡Nos leemos, camaradas otacos!

SHO-SHIKIBU

 

6 comentarios sobre “Los profesores y alumnos de Asumiko Nakamura

  1. Hola, no suelo leer yaoi (sí he leído algo de shonen/shojo-ai) pero lo que has escrito de esta mangaka me ha interesado. Eres buena promotora Sho XDD. Asique lo tendré en cuenta, el dibujo me resulta muy original. Espero sigan publicando más de esta autora por allá así sigues disfrutándola. Besos a las tres 🙂

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    1. ¡Buenas, Coremi! 😀
      Asumiko Nakamura creo que te gustará, es una autora realmente tortuosa, le encanta mostrar la parte fea de la naturaleza humana… pero a través de la belleza. Es muy curioso su proceder, hay pocos mangaka como ella :3
      Yo tampoco soy demasiado de yaoi, como tampoco lo soy del spokon o la comedia romántica, pero cuando una obra es buena y soy capaz de disfrutarla, el género importa bien poco 🙂 Yo le daría una oportunidad, Coremi, hay scans disponibles en internet además 😉 ¡Ya me contarás, un besazo enorme!! ❤

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  2. Disculpen preguntar esto después de mucho tiempo xD, pero blanc es lo mismo que antiguos alumnos 🤔😅😂, ayuda… he igual sabrán donde comprar en México, gracias 👌.

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